
The big banana guys, como alguna vez llamó nuestro querido Pierre Belanger a los hombres de la UFCo, se apoderaron de esta parte del continente hacia la década de los 70’s en el siglo pasado. De una manera muy sutil encontraron la forma para instalar sus gobiernos y manejar los países a su conveniencia. Estamos hablando por supuesto de las dictaduras de América Latina. Fueron pocas las naciones que se salvaron de éstas, la mayoría sucumbió a la ola de intervenciones gringas que azotó al continente por esas épocas.
Como es de esperarse de cualquier buena dictadura, la violación de derechos no se hizo esperar. Torturas, desaparecidos, silenciados, todo venía en un mismo paquete. La historia fue escrita por los ganadores, y entonces ¿qué es lo único que le queda al resto del mundo? La literatura. Legítimas verdades relatadas en distintas historias como protestas ante esta pérdida de libertad.
De estos periodos encontramos grandes novelas, las cuales construyen ficciones para mostrarnos la realidad de lo que realmente sucedía en el continente. Con un enfoque distinto al que lo haría un libro de historia, la literatura que habla sobre las dictaduras latinoamericanas son también un digno reflejo de lo que este pueblo (o en plural) vivió. Estos autores toman la literatura como la única forma que tenía para liberarse de un régimen que oprimía todas sus libertades, y también como una forma de dejar en la memoría lo ocurrido. Una forma de jamás olvidarlo, para no perdonar.
Como es de esperarse de cualquier buena dictadura, la violación de derechos no se hizo esperar. Torturas, desaparecidos, silenciados, todo venía en un mismo paquete. La historia fue escrita por los ganadores, y entonces ¿qué es lo único que le queda al resto del mundo? La literatura. Legítimas verdades relatadas en distintas historias como protestas ante esta pérdida de libertad.
De estos periodos encontramos grandes novelas, las cuales construyen ficciones para mostrarnos la realidad de lo que realmente sucedía en el continente. Con un enfoque distinto al que lo haría un libro de historia, la literatura que habla sobre las dictaduras latinoamericanas son también un digno reflejo de lo que este pueblo (o en plural) vivió. Estos autores toman la literatura como la única forma que tenía para liberarse de un régimen que oprimía todas sus libertades, y también como una forma de dejar en la memoría lo ocurrido. Una forma de jamás olvidarlo, para no perdonar.
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