Las descripciones realizadas por Hernán Cortés respecto a lo que vino a encontrar a este continente, marcan tanto las últimas evidencias de un imperio, como la creación de una nueva cultura. Son estas crónicas desde donde debemos empezar a buscar nuestra identidad, pues son parte de los orígenes de ésta, nuestra cultura mestiza.
Fue un día cruel aquel en el que se perdió toda una civilización, pero más triste es aún que tantos siglos después ese pueblo siga como vagando en busca de una identidad propia. Tan duro fue el golpe que esta cultura recibió, que aun con todos los elementos que se le fueron dados a cambio y todos los siglos que ha tenido para asimilarlo, no ha podido terminar de consolidarse. No ha podido ser capaz de sentirse orgullosa de sí misma.
Debemos aceptar la mezcla que somos, pues no somos extranjeros en una tierra robada, pero tampoco somos los mismos que habitaron aquí desde siempre. Somos mexicanos, la raza de bronce. Creo haber encontrado una frase que bien lo describe, utilizando un sabio refrán deformado por Botellita de Jerez: “lo Cortés no quita lo Cuauhtémoc”.
Fue un día cruel aquel en el que se perdió toda una civilización, pero más triste es aún que tantos siglos después ese pueblo siga como vagando en busca de una identidad propia. Tan duro fue el golpe que esta cultura recibió, que aun con todos los elementos que se le fueron dados a cambio y todos los siglos que ha tenido para asimilarlo, no ha podido terminar de consolidarse. No ha podido ser capaz de sentirse orgullosa de sí misma.
Debemos aceptar la mezcla que somos, pues no somos extranjeros en una tierra robada, pero tampoco somos los mismos que habitaron aquí desde siempre. Somos mexicanos, la raza de bronce. Creo haber encontrado una frase que bien lo describe, utilizando un sabio refrán deformado por Botellita de Jerez: “lo Cortés no quita lo Cuauhtémoc”.
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